La noche es nuestra

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La historia de esta canción es, cuando menos, curiosa.


Yo quería hacerle un tema de amor ochentero a mi mujer, (conocida por la Interpol bajo diferentes seudónimos criminales como DJ Parrochita, Lady Cucumber o Raqui Peligro, pero esa es otra cuestión), así que empecé a escribirla sobre un riff acústico sencillo basado en acordes mayores, muy del rock de radiofórmula que escuchábamos mientras crecíamos en esta Españita nuestra. La temática: que somos los dueños de la noche, como en la peli de James Gray.


Como ya sabréis a estas alturas si seguís por aquí, en los últimos años estuve un poco más que apartado de todo lo que significaba hacer canciones, tocar, y de lo que oliese a industria, bísnes y el circo cancionil que nos ha tocado vivir, así que la cosa se quedó en ese gancho, en un par de estrofas y el estribillo, que bien mirado no es poca cosa.


Y así estaba hasta que un querido compañero me dijo que había una figura del pop español que andaba buscando canciones para su nuevo disco y que por qué no probaba suerte, que él estaría encantado de hacerle llegar mis propuestas porque habían trabajado juntos otras veces y era un tío muy majo. Así pues, con la motivación de escribir para una voz que le cantase al gran público, medio terminé la canción y me fui a grabar una demo a los Estudios Tripolares, donde Juan Marigorta me ayudó un montón a pulirla y a darle ese sonido tan chulo, que es básicamente el que se ha quedado en nuestro disco.


Solo envié esa canción, y lo hice sin demasiada esperanza porque, bueno, era solo una y habría decenas de propuestas, así que me olvidé un poco del asunto, porque ya me conformaba con haber tenido el impulso necesario para terminar el tema; estaba feliz con eso.


Pasaron meses hasta que recibí la llamada de mi amigo (él super contento por mí, yo contento de escucharle así), para decirme que en Sony habían escocogido “La noche es nuestra” para cerrar el proximo disco de Sergio Dalma. 

Y así fue: grabó una versión superbonita producida por Santos y Fluren. Si la hubiesen escogido como single estoy seguro de que habría sido un éxito en la radio.


Y así es como, queridos niños, el underground más absoluto se dio la mano por un momento con Bailar pegados, el sueño de llenar estadios y la música popular en su sentido más literal. 


Como siempre os digo, si os habéis comprado “Estar fuera” ya conoceréis nuestra versión (que en realidad es la original, -¿qué es esto, un guión de de Nolan?-), pero si no, desde ya la podéis descubrir en todas las plataformas de streaming.